¿Qué es un stent y para qué sirve? Tipos de stent en el ámbito vascular
Las enfermedades vasculares constituyen un importante problema de salud pública, tanto por su elevada prevalencia como por su impacto funcional y pronóstico En este contexto, el uso de dispositivos endovasculares constituye un pilar fundamental en el tratamiento actual de la patología vascular. Entre ellos, el stent se ha consolidado como una herramienta esencial para el manejo de estenosis y obstrucciones vasculares en distintos territorios, gracias a su capacidad para restaurar y mantener la permeabilidad del vaso de forma mínimamente invasiva.
Aunque el concepto de stent es ampliamente conocido, su diseño, material y comportamiento biológico han evolucionado de forma significativa en los últimos años. Comprender qué es un stent, para qué sirve, cómo se coloca y cuáles son los tipos de stent disponibles resulta clave para interpretar correctamente su indicación clínica y su impacto en los resultados a medio y largo plazo.
En este artículo abordaremos el papel del stent en el ámbito vascular, con especial atención a los stents farmacoactivos de nueva generación y a los avances en materiales y tecnologías de liberación de fármaco.
¿Qué es y para qué sirve un stent?
Un stent es un dispositivo médico implantable, generalmente con forma de malla tubular metálica, diseñado para proporcionar soporte estructural a un vaso sanguíneo tras un procedimiento de revascularización endovascular.
Función clínica del stent
La función principal del stent es prevenir la reoclusión del vaso tras la dilatación con balón, estabilizando la pared vascular y manteniendo un calibre luminal adecuado. Su uso está indicado en estenosis vasculares significativas, frecuentemente asociadas a procesos ateroscleróticos, aunque también puede aplicarse en otros contextos patológicos.
Más allá del soporte mecánico, los avances tecnológicos han permitido desarrollar stents capaces de interactuar con la biología vascular, modulando la respuesta inflamatoria y proliferativa tras el implante.
¿Cómo se coloca un stent?
La implantación de un stent se realiza mediante un procedimiento endovascular mínimamente invasivo, guiado por técnicas de imagen y adaptado al territorio vascular a tratar.
Procedimiento de implantación del stent
- Acceso vascular, habitualmente por vía percutánea (radial, femoral u otras, según la localización).
- Navegación endovascular hasta el segmento afectado mediante catéteres y guías.
- Dilatación previa con balón, en caso necesario, para preparar la lesión.
- Implantación del stent, que se despliega en la zona estenosada u ocluida.
- Evaluación final del resultado, confirmando la correcta expansión y el restablecimiento del flujo.
Tras la colocación del stent, el tratamiento farmacológico adyuvante (antiagregante o anticoagulante) se adapta al tipo de stent, al territorio tratado y al perfil clínico del paciente.
Tipos de stent utilizados en el ámbito vascular.
Los tipos de stent pueden clasificarse en función de distintos criterios, siendo los más relevantes su material, su diseño estructural y la presencia de fármaco.
Stent material: diseño y biocompatibilidad
El material del stent influye de forma directa en su comportamiento mecánico y biológico. Las aleaciones modernas buscan un equilibrio entre flexibilidad, resistencia radial y biocompatibilidad, facilitando la adaptación del dispositivo a vasos con anatomías complejas.
Tradicionalmente, los stents se han fabricado a partir de distintas aleaciones metálicas, cada una con propiedades específicas:
- Acero inoxidable: utilizado en generaciones iniciales de stents, ofrece buena resistencia estructural, aunque con menor flexibilidad y mayor perfil del dispositivo.
- Cobalto-cromo: permite diseños más finos manteniendo una elevada resistencia radial, lo que mejora la navegabilidad y reduce el trauma vascular.
- Nitinol (níquel-titanio): ampliamente empleado en el ámbito vascular periférico por su memoria de forma y superelasticidad, lo que facilita la adaptación del stent a vasos sometidos a movimiento o compresión externa.
La evolución hacia materiales más avanzados ha permitido desarrollar stents capaces de acompañar la dinámica natural del vaso, reduciendo el riesgo de fractura del dispositivo y mejorando la permeabilidad a largo plazo.
Además del metal base, el recubrimiento del stent es otro elemento clave. En los stents farmacoactivos, el fármaco puede incorporarse mediante polímeros permanentes, biodegradables o tecnologías sin polímero.
Las estrategias libres de polímero permanente han ganado interés en los últimos años, ya que permiten una liberación controlada del fármaco sin dejar residuos a largo plazo en el vaso. Este enfoque busca reducir la inflamación crónica y favorecer una endotelización más rápida y estable, especialmente relevante en el ámbito vascular periférico.
Stents con presencia de fármaco
Los stents farmacoactivos (DES) son dispositivos diseñados para liberar de forma controlada un fármaco antiproliferativo, con el objetivo de reducir la respuesta inflamatoria y la hiperplasia neointimal tras su implantación. En la actualidad, los stents liberadores de fármaco de nueva generación se utilizan de forma amplia en distintos territorios vasculares, debido a sus mejores resultados clínicos a medio y largo plazo en comparación con los stents metálicos.
Estos dispositivos han supuesto un avance significativo en el tratamiento endovascular de la patología vascular, ya que su diseño no solo permite restaurar y mantener la permeabilidad del vaso, sino también modular de forma favorable la respuesta biológica vascular tras el implante.
Entre los principales beneficios clínicos de los stents liberadores de fármaco destacan la reducción de la reestenosis vascular, una menor necesidad de reintervenciones, la mejora de la permeabilidad a medio y largo plazo y un perfil de seguridad optimizado, especialmente en vasos de pequeño calibre y en el tratamiento de lesiones complejas.
Dentro de esta evolución tecnológica están nuestros stents liberadores de fármaco, que permiten ilustrar las principales tendencias actuales en diseño y comportamiento vascular:
- Stent con fármaco CRE8™ BTK: stent liberador de fármaco diseñado para aplicaciones vasculares periféricas, que incorpora una tecnología sin polímero permanente, permitiendo una liberación dirigida del principio activo hacia la pared del vaso.
- Stent con fármaco NiTiDES™: fabricado en nitinol, este stent destaca por su elevada flexibilidad y memoria de forma, lo que facilita su implantación en vasos sometidos a movimiento y geometrías complejas. La liberación de fármaco sin polímero permanente contribuye a una mejor cicatrización endotelial.
- Stent coronario ABLUMINUS DES+: este stent farmacoactivo incorpora un diseño de liberación abluminal del fármaco, centrando su acción terapéutica en la pared arterial y minimizando la exposición luminal. Esta estrategia se asocia a un perfil de seguridad optimizado y buenos resultados clínicos a largo plazo.
Impacto clínico del material del stent
La selección adecuada del material del stent contribuye a:
- Mejorar la durabilidad del implante
- Reducir el riesgo de reestenosis y fractura del stent
- Optimizar la cicatrización vascular
- Adaptar el tratamiento a distintos territorios vasculares y perfiles de pacientes
En conjunto, los avances en materiales, diseño estructural y biocompatibilidad han sido clave para la evolución de los stents modernos, permitiendo soluciones cada vez más personalizadas dentro del tratamiento endovascular.



